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Thursday, November 03, 2005

 

Conformidad y Obediencia 2

CONFORMIDAD Y OBEDIENCIA

En los grupos sociales ocurren muchos procesos destacándose los de socialización, creación de normas, presión hacia la obediencia y la conformidad, presión a cierto nivel básico de homogeneidad, el establecimiento de mecanismos de solidaridad, cooperación o competencia así como el establecimiento de categorías y clases sociales, entre muchos otros. La Psicología Social surge precisamente para estudiar y conceptualizar esa relación individuo-sociedad en todos sus aspectos (Blanco, 1987, citado en Sánchez, 2002).

Dos procesos sociales serán atendidos en este artículo: la presión hacia la obediencia y la presión hacia la conformidad. Suponen, en su descripción, que los miembros de un grupo social deben ceder cierto nivel de derechos personales para que prevalezcan otros de naturaleza grupal. En ello se manifiesta la tradicional controversia dicotómica del "individuo versus el grupo social" pues los beneficios de la mayoría deben ir sobre-impuestos a los personales. Ambos conceptos, obediencia y conformidad social, sugieren un nivel intrínseco de conflicto inevitable entre el individuo y su sociedad, aún en su grado más mínimo, pues establecen "ipso-facto" que ser miembro de cualquier grupo social humano conlleva cierto nivel explícito de subordinación y acatamiento a las normas establecidas que pueden, o no, ser voluntariamente escogidas.

Presume, además, que los beneficios del colectivo satisfacen en igual medida a todos los miembros del grupo, lo cual no necesariamente es cierto. Muchas veces la obediencia se manifiesta como conducta y actitud de conformismo; otras veces ocurre como reacción a mecanismos más complejos de la estructura social como son la marginación, la estratificación en clases y la presión social. La conformidad de los miembros no siempre garantiza que el grupo social retribuya su sacrificio personal con beneficios reales, lo cual incrementa la tensión entre individuo y sociedad. Aunque obedecer y conformarse son muchas veces usados como sinónimos no se refieren a un mismo proceso. Sobre esto se abundará más adelante.

De otra parte, ha existido la idea de que los grupos sociales dominan la mente individual convirtiendo al ser humano en un ente pasivo, casi monigote, ausente de sus propias ideas, controles e iniciativa a favor de una mente grupal o colectiva. Esa presunción postula subordinación "automatizada" del individuo al dominio del grupo. Varias teorías y estudios clásicos, tanto en la Psicología Social como en la Sociología, han sugerido que el ser humano es tan conforme y maleable que pareciera desaparecer como entidad individual para ser absorbido por la otra identidad, la societal. Lebon (1895) fue uno de los más extremistas en esta postura ideológica, planteando que el ser humano no puede menos que degradarse al vivir en grupos, particularmente cuando participa de las muchedumbres. Además, la continuidad, la autoconciencia, la interacción, las tradiciones, las costumbres hacen que surja "el espíritu grupal" que a su vez crea "la mente grupal". En ambas, el individuo queda a merced de esas fuerzas sociales, para bien o para mal.

Vivir en sociedad, sin embargo, es indispensable e inevitable. La inserción del individuo al grupo es fundamental (Cooley, 1979). Es así como cada grupo establece sus mecanismos, procesos y controles sociales hacia el individuo que inician en la socialización primaria. En esta, el aprendizaje sobre la obediencia y el conformismo pueden llegar a ser exigencias muy altas. Considerarlos como valores y virtudes conlleva ser reforzados por instituciones como la familia y las organizaciones sociales.

No se nace conforme ni obediente, sin embargo ambas son conductas actitudinalmente aprendidas. Dependen, fundamentalmente, del estilo de crianza al que son expuestas las personas. En nuestras culturas latinoamericanas, por ejemplo, los adultos tienden a criar con actitudes de sobre-protección fomentando el desarrollo de personalidades de mucha dependencia emocional y mucha conformidad como virtud de "buen hijo/a". La conducta social que se espera de los miembros de un grupo va dirigida hacia las cosas que "debe hacer todo el mundo". Se enseña desde la infancia que obedecer es una forma positiva de conducta. Esto significa que muy temprano en el desarrollo se aprende la conveniencia de acatar valores, tradiciones, costumbres, hábitos y conducta mediante la obediencia de normas y guías sociales.

También se refuerza la actitud de aceptar o conformarse con cierto orden social, a veces llamado
universal y "natural". Es muy poco probable, pues, que no se enseñe a obedecer; en algunos casos querrá decir sumisión obediente. Se presume que no hacerlo sería fomentar problemas de adaptación al grupo y al orden social. Sin embargo, pueden darse fenómenos extremos, como en el caso del "hiperpaternalismo", que fue estudiado inicialmente por el periodista del New York

Times, Andrée Aelion Brooks, en una investigación que le tomó un año y en la que fueron entrevistados 60 padres, 80 psicólogos y educadores y sobre 100 menores escolares. Los resultados fueron publicados en el libro "Hijos de padres de la vía rápida" en donde explica sus observaciones y advertencias sobre este tipo de crianza en Estados Unidos. Posteriormente, el psicólogo norteamericano Alvin Rosenfeld estudia el fenómeno también, concluyendo que las exigencias de estas crianzas crean problemas psicológicos en niños/as a los que no se les permite tiempo de juego sacrificando así su desarrollo de la creatividad personal.

"Los expertos hablan de una nueva forma de crianza que los tiene preocupados. La llaman hiperpaternidad. Busca educar hijos perfectos, preparados para la exigente competencia y con dominio de la mayor cantidad de habilidades. Estos niños siempre están llenos de actividades extracurriculares y casi sin tiempo libre para jugar"

De otra parte, no es la familia la única institución que fomenta la conformidad, sino que también "una fuerte presión hacia la conformidad interna es una parte integral de la vida organizacional" lo cual es premiado como virtud del/la buen/a empleado/a. Se reconoce que llevado a extremos puede generar problemas de incompetencia generalizada laboral, pero aún así se estimula.

"Uno de los deberes de los dirigentes del sistema es de canalizar esta presión hacia el conformismo en lo que es competente y productivo, volteándola de lo que es inapropiado y obstaculizador. El grado al cual todos los miembros del sistema, desde los más altos funcionarios hasta los más subordinados, se involucran en este proceso de canalización de las tendencias conformistas en lo que conviene al sistema, provee un buen índice de la probabilidad de la existencia de la incompetencia dentro de la organización. "

Comencemos, pues, con las definiciones y conceptualizaciones que han sido realizadas sobre el conformismo social.

La conformidad tiene diversidad de definiciones en los diccionarios. Lo mismo puede ser sinónimo de adecuacidad que de similitudes; simetría o proporción entre las partes que componen un todo; adhesión total de una persona a otra; tolerancia y sufrimiento en las adversidades; consentimiento; resignación; sufrimiento; paciencia . Puede ser definido como el grado en que los miembros de un grupo cambian sus puntos de vista y actitudes a favor de los del grupo, por vía inconsciente o por presión de grupo

Conformidad puede ser definida como una conducta aprendida en relaciones entre dos personas, donde una sume el rol de controlador/a de la relación, en tanto que la otra persona asume el rol de controlado/a. (Bornstein, 1992). En esta definición se describe una forma de mantener relaciones donde la conformidad, la pasividad, la complacencia y la falta de afirmatividad propia son las formas positivas para fomentar la dependencia en algunos individuos, una forma muy eficaz de sostener un orden social de distribución asimétrica del poder.

Conformidad no significa obediencia o sumisión automática, según algunos teóricos modernos, pues "se niega que la conformidad implique inexorablemente una función adaptativa (Kelley y Shapiro, 1954)" resultando importante el estudio de los procesos de influencia social a la par que los procesos de conformidad, ya que la influencia social, según Perez y Mugny (1985) puede ser definida "como regidores de las modificaciones de todo tipo de respuestas (percepciones, juicios, opiniones, comportamientos, etc.) observables en el individuo, cambios de respuestas originadas por el conocimiento de las respuestas (percepciones, juicios, opiniones, comportamientos, etc.) de otro(s) individuo(s)"

Deutsch y Gerard (1955), definieron conformidad como el resultado superficial, estratégico y temporal de la necesidad de aceptación del grupo, ya que se busca no ser excluido o rechazado modificando opiniones y conductas solo en la medida en que se necesita funcionar en un acuerdo común con el grupo.

"...la tendencia a llegar a un acuerdo con el grupo es una exigencia dinámica de la situación. Se funda principalmente en una concepción clara y razonable de las condiciones: cada cual supone que ve lo que los otros ven. Partiendo de ahí, todo individuo espera aproximarse al grupo. Este esfuerzo, lejos de tener su origen en una tendencia ciega a la imitación, es producto de exigencias objetivas"- Asch, 1952.

La conformidad social es, resumiendo, un cambio de conducta que ocurre posterior a alguna forma de presión verbal o no-verbal ejercida por el grupo de forma real o imaginaria para el sujeto. No debe confundirse con complacencia, que es un cambio de conducta como resultado de una petición directa, ni tampoco debe ser usado como sinónimo de obediencia que es un cambio de conducta que surge como resultado a la presión que ejerce alguna figura de autoridad.

¿Por qué se estudia la conformidad? Es una forma de conducta que se manifiesta no solo como un rasgo intra-personal sino también en grupo. Es, además, una forma de evaluar la influencia social ya que la conformidad es un ajuste adaptativo que hace el individuo ante alguna forma de presión, percibida o real, del grupo. Sobre todo, se debe estudiar la conformidad, porque forma parte del repertorio de respuestas que ocurren en la interacción social cuyas consecuencias permite, sostiene y perpetúa la asimetría de relaciones de poder.

Las diversas conceptualizaciones sobre el conformismo han mostrado equivalencias teóricas con otros conceptos de la Psicología Social. Es así como en el pasado conformidad fue sinónimo de influencia social y se trataba como tema mecánico y automatizado. La influencia social fue definida como la búsqueda de "la adecuación del individuo al grupo al que pertenece, ejerciendo, por tanto, una función de control social (tanto en el sentido de vigilancia como en el sentido de dirección y de intervención reguladora). (Ibáñez, 1982)." Esto fue llamado el sesgo de la conformidad por Moscovici y Faucheux (1972) basados en un experimento, titulado "Azul-Verde" (1969) en el cual se proyectaron diapositivas azules ante grupos formados por dos cómplices y cuatro sujetos. Los cómplices afirmaban de forma unánime y consistente que las diapositivas eran verdes y los 4 sujetos terminaron cambiando su respuesta en una relación de 8.4 % . Conformidad fue definida por Moscovici (1985) desde una perspectiva funcionalista como:

"...el comportamiento del individuo o del grupo tiene por función asegurar su inserción en el sistema o en el ambiente social. En consecuencia, puesto que las condiciones a las que deba adaptarse el individuo o el grupo están dadas, la realidad se describe como algo uniforme y las normas se aplican a todos por igual. Así tenemos una definición casi absoluta del desviante y del normal. La desviación representa el fracaso en la inserción dentro del sistema, una carencia de recursos o de información en lo concerniente al medio social. La normalidad, por su parte, representa un estado de adaptación al sistema, un equilibrio con el medio social y una estrecha coordinación entre ambos. Desde este punto de vista privilegiado, el proceso de influencia tiene por objeto la reducción de la desviación, la estabilidad de las relaciones entre individuos y de los intercambios con el mundo exterior. El proceso de influencia implica que los actos de aquellos que siguen la norma son funcionales y adaptativos, mientras que los que se apartan de la norma o van contra ella son considerados como disfuncionales y no adaptativos"

Otras de las equivalencias al conformismo ha sido el proceso de la obediencia social, concepto cuya definición estuvo determinada por los estudios de Asch (1952) y Milgram (1974), particularmente por el segundo con sus experimentos sobre obediencia ante la autoridad.
"Al ser la obediencia un proceso de influencia producido por la presión social de la autoridad, ha aparecido constantemente ligada a la conformidad, ya que ésta se produce por la presión social de las mayorías, siendo consideradas ambas modalidades de influencia como formas externas de control social. La obediencia se produce cuando un individuo o grupo modifica su comportamiento a fin de someterse a las órdenes directas de la autoridad. La investigación sobre la obediencia ha quedado ligada a Milgram (1974), con todo el impacto que ha supuesto en las Ciencias Sociales, en general, y en la Psicología Social, en particular.

Las dificultades principales de muchas de las concepciones sobre el conformismo radican en la diversidad de definiciones sobre el proceso de la conformidad social así como la confusa equivalencia entre conformismo, facilitación social, influencia social, y obediencia. La segunda dificultad y crítica es relativa al concepto que nos presentan de ser humano, uno que no es sino un objeto-sujeto de la presión de los demás.

Por esto, dentro de la Psicología Cognitiva Social, así como en el Postmodernismo, se busca una nueva actitud para entender y manejar los procesos de la conformidad social. Como bien señala Pablo Freire, una nueva pedagogía liberadora debe ayudar a re-conceptualizar esquemas teóricos mecánicos que solo sirven para mantener el estado tradicional y desigual de las cosas. Estas deben partir del reconocimiento de que en el ser humano existen (a) diferentes cogniciones, diferentes formas de conocer, de construir conocimientos, de producir y legitimar concimientos; (b) comportamientos que alteran la neutralidad de las interacciones tradicionales quebrando los dispositivos de control y desequilibrando las relaciones de fuerza y poder establecidas; y (c) un papel activo en el ser humano en cuanto a sus representaciones, los constructos simbólicos, y los imaginarios. (Ghiso, 1998)

Sobre el conformismo social se han hechos diversos estudios a través de los años y se han elaborado algunas conceptualizaciones teóricas. Es necesario, primero, reseñar brevemente algunos de los estudios/ teorías clásicos.

Particularmente importante, en la Psicología Social tradicional, resulta el estudio sobre conformismo de Salomón Asch (1958) en el cuál encontró que hasta un 75% de los sujetos podían dar intencionalmente respuestas equivocadas para coincidir con las respuestas de otras personas. Su estudio confirma la hipótesis de que la necesidad por la aprobación social es de tal magnitud que las personas ceden sus verdaderas opiniones- aún a conciencia de que están diciendo un error o un disparate- para pertenecer y no ser rechazados socialmente.

Interesante también es la teoría elaborada por David Riessman (1950) donde categorizaba las reacciones al conformismo en tres tipos: las personas dirigidas desde la tradición, las personas dirigidas desde la conciencia moral, y las dirigidas desde los otros. La primera categoría describe a un ser humano totalmente controlado por las creencias y costumbres de su sociedad que bajo presión social determinan su conducta. La segunda categoría sostiene que se internalizan los ideales morales en la familia que luego funcionan como mecanismos de presión hacia la obediencia. La tercera categoría establece que la reacción de los demás (la reputación, el chisme, la percepción social, la imagen) hacen que nuestra conducta tienda a ser una de complacencia en la que se persigue impresionar bien a los demás.

Herbert Kelman (1972) establece tres formas, o sub-tipos de conformidad: complacencia (conformarse públicamente pero conservando en privado las ideas propias), identificación (conformarse, en público y privado, mientras se es miembro de un grupo, pero no cuando se deja al grupo) e internalización (conformarse pública y privadamente, tanto cuando se es miembro de un grupo como cuando se deja el grupo) .

Finalmente, los experimentos de Stanley Milgram (1974) sobre obediencia social y conformismo reforzaron la idea de que los individuos tienen razones sociales para obedecer a las figuras de autoridad, inclusive aún cuando en la obediencia se le haga daño a otras personas, tal y como fue el caso de muchos soldados en la Segunda Guerra Mundial, situaciones que fueron parte de sus estudios, tesis y publicaciones.

La literatura de la segunda mitad del Siglo XX y principios del Nuevo Milenio nos reporta otros estudios, teorías y conceptualizaciones sobre conformismo social, particularmente en América Latina. La Psicología de Ignacio Martín-Baró (1985), desde El Salvador, nos identifica como meta de la Social la necesidad de ayudar a desmitificar las visiones tradicionales y explotadoras sobre el conformismo social y otros procesos sociales. La conciencia se transforma, histórica y dialécticamente, por lo que no es correcto asumir que el ser humano responde mecánicamente a conductas acondicionadas. Con este tipo de enfoque no reconocemos el valor intrínseco y activo de la mente humana. Para entender bien el fenómeno del conformismo entonces hay que entender y estudiar el efecto de la ideología que afecta e infunde actitudes conformistas no solo al pueblo sino también al científico social. De forma similar nos dice Maritza Montero:

"Es la presencia de la ideología la que permite que una joven mujer, con cinco hijos menores de 7 años, que vive en una humildísima vivienda, construida con materiales de desecho, colgando de un cerro (de caracas), de reducidas dimensiones; desprovista de casi todo lo esencial, responda a una pregunta sobre cuales son las condiciones de su barrio, y después de pensarlo bastante, responda diciendo que no los hay, que todo esta bien como está, pues tiene un techo bajo el cual cobijarse y su marido esta trabajando. Todo esta bien, perfecto? (Montero, M., 1980/1991)

Es un reto para la Psicología Social estudiar las viejas y nuevas formas de conformismo, puesto que con cada época histórica se hace necesario revisar las diversas manifestaciones de un evento de conducta. Moscovici (1985) decía que existen tres formas de reacción a la influencia social: (a) el conformismo, (b) la normalización, y (c) la internalización. El conformismo es "la aceptación de una norma dominante", en tanto que la normalización es "una presión ejercida recíprocamente, que se traduce en una norma de juicio aceptable para todos" y la internalización se refiere a "influencia impulsada por un individuo o una minoría cuyo resultado consiste en crear nuevas ideas, modos de pensar o comportarse, o bien modificar ideas recibidas, actitudes tradicionales, antiguos modos de pensar y actuar".

En todo grupo social existe el cambio, pero sociológica y antropológicamente podemos observar como, de forma muy paradójica, los grupos sociales tratan de evitar, minimizar, controlar y castigar los cambios sociales. Fomentar el conformismo es una constante en toda sociedad porque su función es eliminar, precisamente, posiciones desviadas que puedan amenazar la estabilidad, la cohesión, la seguridad y la homogeneidad del grupo. Se observa que aquellos grupos que son más conformes muestran menos actitudes hacia la crítica, mayor resistencia al cambio social, y mayor uniformidad de opiniones afectando muchas veces la creatividad tan necesaria en la búsqueda de soluciones a problemas. No todos los miembros de un grupo social se conforman en un mismo grado. Algunos muestran una aceptación pública aunque mantienen sus propios criterios y su desacuerdo en privado solo para minimizar o evitar el conflicto que supone el desacuerdo. A esto se le ha llamado "conformismo simulado" y comparte algunos elementos de conducta con lo que Freire llamaba "la ideología del silencio" pues ambos dejan una impresión pública distinta a lo que en privado las personas piensan. Otros pueden asumir formas de conformismo abierto ante situaciones sociales, como el empleo y el estudio, donde la frustración, entre jóvenes de diversos países, ha llegado a tantos extremos que parecen haber optado por no trabajar ni estudiar, desapareciendo en ellos el "vínculo educativo" y laboral .

También puede ocurrir que una minoría comience a romper con la conformidad, la complacencia y la sumisión, mediante procesos de actividad cognitiva analítica que dé inicios a innovaciones que pueden comenzar a ejercer presión sobre la mayoría conforme. En esta reacción está la semilla del cambio social.

No obstante, no todo cambio social se aleja del conformismo sino que a veces cambia hacia nuevas formas de manifestación del mismo fenómeno. Por ejemplo, vivimos en una época donde se describe al ser humano como uno activo que toma decisiones, pero a la vez, donde todo se dirige hacia el valor de una cultura de lo liviano. Esta nueva mercadeada actitud aplica tanto a productos y objetos como a la actitud que puede asumirse ante la educación, las relaciones sociales, las ciencias y la visión general de mundo convirtiéndose en un estilo, o prototipo, de vida en algunas sociedades.

"El mundo light siempre ha existido, pero nunca alcanzó las magnitudes presentes en un desarrollo que permite ver su imparable crecimiento a niveles todavía mayores. Ahora todo tiende a ser leve y liviano, pero ya no visto como criticable o superficial sino como valioso, digno y necesario, como un avance de lo moderno que permite estar y vivir mejor o con menos problemas. Lo light aparece en todo, y muchas veces con títulos y anuncios que lo destacan: en alimentos y bebidas, en literatura (los llamados best-sellers, pero no en los títulos que alcanzan gran difusión y tienen calidad, sino en la hecha intencionalmente con tal fin, absolutamente dominante en publicaciones periódicas), en la también absolutamente dominante programación radial, televisiva y cinematográfica 7, etc."

La estratificación social también mantiene y fomenta el conformismo mediante la enseñanza de valores familiares que responden a la ideología de clases, como vemos en la siguiente descripción:

"Los niños de clase media y alta poseen una mayor racionalidad; su formación se realiza de un modo lógico, coherente y orientado hacia metas valiosas. Todas las decisiones que se toman, al respecto, se inspiran en fines a largo plazo. Los medios utilizados incluyen un conjunto explícito de objetivos y de valores, así como un repertorio estable de recompensas y castigos, (auxiliares). Ello implica que estos niños sean capaces de proponerse fines a largo plazo, imponerse objetivos y sacrificios para conseguirlos. Por último, se les enseña a dominar sus sentimientos (sublimación e inhibición de tendencias instintivas)... Otras investigaciones aportaron aspectos cualitativos. Unas revelaban que los niños de clase social baja tienen menos verbalización; otras apuntaban hacia la menor solicitud de estos niños hacia la actividad mental inteligente. En este sentido la democracia en el hogar y la responsabilidad individual (óptimas en la clase media) parecen estimular el progreso intelectual y el aprendizaje. Por el contrario, el conformismo y la sujeción forzada (típica en la clase social inferior) llevarían a la pasividad intelectual

La Psicología Social norteamericana, por su parte, continúa haciendo sus estudios sobre conformismo dentro de los parámetros conductistas, de forma muy distinta al abordaje que se le está dando en América Latina. A continuación varios ejemplos de estudios típicos:
Un estudio examina cómo las normas de salida del grupo de trabajo afectan el esfuerzo del trabajo cuando están sujetos a supervisión. Un modelo simple del conformismo para agrupar normas reproduce las características numerosas de los esquemas observados y concluye: (a) si hay alguna pérdida de utilidad para los que se desvíen de normas del grupo, entonces los trabajadores restringen su salida cuando están frente a supervisión; (b) los que rompen la tasa están por debajo de la inutilidad media del esfuerzo, y/o están por debajo de los costos medios de desviación de normas del grupo; (c) cualquiera que rompe el índice se desviará por una cantidad grande de las normas del grupo; (d) cuando las presiones de conformarse aumentan, la cantidad de restricción de la salida aumentan; (e) los trabajadores se opondrán cambios en tecnología, porque temerán que se reduzca su paga; y (6) al final de una producción, los trabajadores tienen más probabilidad de aumentar sus salidas substancialmente.

Otro estudio, muy típico y útil par sociedades capitalistas de gran consumismo, desarrolla un modelo en el cual los consumidores compran una buena propiedad para ganar altos dividendos de tal modo que puedan alcanzar una condición socio-económica más alta. En balance, el valor que señala esa propiedad depende del número de consumidores, y el comportamiento de los posibles consumidores es caracterizado por "snobbism" o conformismo. La curva de la demanda del mercado para la rentabilidad de la propiedad puede exhibir una curva positiva si los consumidores son conformistas.

Se investiga la transmisión cultural del conformismo en otro estudio norteamericano. Se demostró que una tendencia mayoritaria era la de adquirir el comportamiento más común exhibido en una sociedad porque esa tendencia aumenta la probabilidad de adquirir creencia y valores adaptativos. El análisis de este modelo indica que la transmisión del conformismo está favorecida bajo una gama muy amplia de condiciones. El análisis también sugiere que hay una relación sinérgica entre la evolución de la imitación y la evolución del conformismo.

En resumen, y con los ejemplos ofrecidos en este trabajo, vemos que la Psicología Social en América Latina aborda el problema del conformismo desde la perspectiva del efecto de la ideología sobre la vida social así como el impacto de la estructura social, en tanto que la Psicología Social norteamericana persiste en su tradición de hacer estudios de acuerdo a visiones instrumentales y conductistas sobre el mismo fenómeno.

El nuevo enfoque sistémico-histórico acogido por la Social Latinoamericana significa no solo hacer reconceptualizaciones distintas sobre el conformismo sino elaborar planes de acción e intervención comunitarias diferentes. El principio medular sobre la capacidad activamente transformadora del ser humano propone dejar en el pasado la visión de que el ser humano es un organismo adaptativo que mecánicamente se conforma al orden social establecido. Propone, en cambio, visualizarlo como un ser que responde a la ideología histórica de su momento lo que determina su conciencia social con capacidad de generar y vivir el cambio social. Educando hacia la liberación sobre las ideologías de opresión, desigualdad social, división de clases, y el mundo en su "status quo", comienza a generarse nuevos conceptos y planes como la activación de la subjetividad comunitaria y personal, la auto-gestión o el auto-desarrollo, así como el "empowerment" o apoderamiento comunal y personal. Todos estos conceptos proponen intervenciones investigativas y de acción comunitaria con una meta de "socializar, como medio de generar conductas que respondan a una proyección activa del individuo en su medio ambiente social" (Montero. M, 1989, citada por Rodríguez Wong, María y Perez Yera, Armando). Sin negar que existen formas patológicas individuales de conformismo, este enfoque se plantea no criminalizarlo ni estigmatizarlo, sino estudiar el inconformismo como una expresión natural que ocurre ante condiciones infra-estructurales de desigualdad e injusticia social. Este objetivo nos hace recordar las palabras de psicólogos existencialistas, como las de Victor Frankel cuando decía: "Una reacción anormal ante una situación anormal se convierte en una reacción completamente normal". El enfoque es esperanzador. Su propuesta es simple, a pesar de su paradójica complejidad: Dejemos de estudiar y tratar al ser humano como un animal conforme y mirémosle en el crisol de su naturaleza activa, promotor de cambios, y a la altura de su real naturaleza de un ser cognitivo

LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA

La obediencia a la autoridad es un tema sugerente para la Psicología, no sólo por la influencia que tiene en la vida individual de las personas, sino también por su calado en la organización de la estructura social, legitimada, y que está en la base de las relaciones sociales estables.

Sabido es que la obediencia a la autoridad está basada en el principio de Jerarquía que ha sido exaltado, prioritaria y constantemente, en nuestra cultura porque es uno de sus pilares. Si no se respetase este principio sería difícil que funcionase una sociedad entendida como eficiente según los parámetros actuales del sistema. Esto en un plano general, pero también a un nivel más concreto, el de los individuos, es la obediencia a la autoridad la que permite una buena protección al sujeto. El muy socorrido "obedecía órdenes" protege de responsabilidades y disfraza de "sentido del deber" a posibles impulsos sádicos.

Mucho se ha escrito y debatido sobre el por qué la persona obedece aunque ese acto la sitúe en contra de sus principios éticos o de sus intereses. Un amplio abanico de respuestas se perfilan desde las más diversas disciplinas, pero aquí nos ceñiremos a la de la Psicología preferentemente. Desde la Psicología Profunda, por ejemplo, encontramos sugerentes reflexiones que concluyen que la causa de la obediencia está en el miedo. Miedo a ejercer la ibertad y miedo a la soledad.

Desde la Psicología Conductista se observa que la obediencia es la conducta más reforzada desde la más tierna infancia. En cambio, la desobediencia es la más castigada. Se va creando así, poco a poco, algo similar a un reflejo condicionado hacia la obediencia. Esta situación resulta muy cómoda para toda autoridad pero disminuye la capacidad de independencia (o espíritu crítico) del sujeto, quien resulta limitado para su futura vida adulta.

El enfoque de la Psicología Cognitiva pone el acento en las Ideas Irracionales (creencias erróneas o, al menos, no demostradas) consecuentes al sentimiento de culpa derivado del continuo castigo.

Todas estas respuestas discurren en el terreno de lo psicológico pero también hay tesis biologicistas. Estas teorías consideran la obediencia a la autoridad como una predisposición determinada genéticamente, si bien hay general consenso en cuanto a que siempre, junto a la herencia biológica, hay participación del aprendizaje en toda conducta. Desde aquel enfoque, determinista, se alzan algunas voces que proclaman la bondad de la obediencia por considerar que ha sido favorecida por la selección natural, (dada su utilidad para la preservación de la
especie).

Podría ser interminable la enumeración de interpretaciones o enfoques dirigidos al tema que nos ocupa, pero debido a la necesidad de ajustarnos a la brevedad exigida para este artículo, voy a describir a continuación sólo un' experimento científico, impecable desde el punto de vista metodológico. La investigación fue llevada a cabo por reconocidos psicólogos de una prestigiosa universidad y tuvo gran repercusión social en el momento en que se realizó, al desvelar un aspecto del lado oscuro de la naturaleza humana.

EXPERIMENTO SOBRE OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD DE STANLEY MILGRAM

UNIVERSIDAD DE YALE.

Stanley Milgram
2.1. Descripción del experimento

S. Milgram diseñó esta investigación como consecuencia de la inquietud que le produjo la que había llevado a cabo, unos años antes, un psicólogo social, S. ASCH, sobre presión grupal. Asch encontró una significativa conformidad en los sujetos ya que elegían la respuesta incorrecta (a pesar de darse cuenta del error) por imitar a la mayoría (cómplices del experimentador que cometían el error con premeditación). Los sujetos que elegían la respuesta correcta, desviándose así de la elección del grupo o mayoría, se sentían molestos y "en evidencia".

El diseño experimental contemplaba una serie de experimentos que se alargaron en el tiempo (desde 1960 a 1963) y por los que pasó una muestra superior a las 1000 personas, con manipulaciones en algunas variables para confirmar la consistencia de lo fundamental de los resultados. S. Milgram pretendía medir la obediencia a la autoridad y captar la esencia de la actitud obediente y voluntaria. Naturalmente tuvo que disfrazar el verdadero objetivo del estudio y lo presentó como una investigación que medía los efectos del castigo sobre el aprendizaje.

El primer paso consistió en colocar un anuncio en la prensa local, ofreciendo una paga de 4 ólares, más gastos de viaje, a 500 personas que cumplieran el requisito de tener una edad comprendida entre 20 y 50 años. No había ninguna otra exigencia. La autoridad aquí estaba representada por la Universidad de Yale y ésta, a su vez, por el experimentador, un catedrático serio y distante que sería quien diera las instrucciones (órdenes) a los/as voluntarios/as.
Al voluntario/a se le instruía sobre el castigo que debía aplicar a un sujeto (un contable, rechoncho y amable) que se encontraba en otra habitación, sentado sobre una silla conectada a un generador eléctrico. Tenía sobre su brazo colocado un electrodo y recibiría descargas eléctricas cada vez que se equivocase. El voltaje oscilaba entre 14 y 450 voltios y el experimentador informaba que, aunque las descargas pudieran llegar a ser dolorosas, en ningún caso podrían ocasionar la muerte.

Iniciado el experimento, el sujeto que hacía las veces de profesor/a, debía apretar el pulsador (en total tenía ante sí 30 pulsadores) cada vez que el alumno se equivocaba, provocándole así una descarga eléctrica. Las primeras eran ligeras pero, una vez alcanzados los 120 voltios, el alumno comenzaba a gritar hasta el punto de pedir que lo sacaran de allí. A los 270 el quejido ya era agónico.

Cuando los/as voluntarios/as que hacían de profesor/a dudaban y preguntaban al experimentador sobre si podían abandonar su puesto, el experimentador les urgía, con seguridad a seguir. El resultado fue que la mayoría (alrededor del 63 %) de los sujetos-profesores/as, llegó hasta el final es decir, a descargar 450 voltios. En el transcurso de la pruebas, las reacciones de estos sujetos variaban. Iban desde las risas nerviosas hasta la crispación, temblores y otras reacciones que convertían a las personas, ciertamente presentables del principio, en unos desechos humanos. Pero, a pesar de encontrarse en esta situación, continuaban (más de la mitad de la muestra) en su puesto, haciendo lo que se esperaba de ellos/as. Obedeciendo.

Finalizados los experimentos, se informaba a los/as voluntarios/as de que no se dieron, en ningún momento, descargas reales al alumno y que éste era cómplice del experimentador. Necesario es también decir que todos/as los/as voluntarios/as eran personas normales, es decir, sin patología psíquica aparente ni indicios de que pudiese tratarse de sádicos/as o personalidades psicopáticas.

Como es de suponer, fue grande la sorpresa de la comunidad científica ante los resultados encontrados por Milgram. Las críticas se multiplicaron, tanto por posibles fallos en el diseño experimental como por la falta de ética que se desprendía de la situación humillante a la que se sometía a los/as voluntarios/as. Aún así el experimento fue replicado en Europa y Australia, encontrándose porcentajes todavía más elevados de obediencia al experimentador, hasta alcanzar en algunos casos el 80%. Así pues, a pesar de las críticas (producidas realmente por el golpe a la moralidad), finalmente hubo un reconocimiento al trabajo de Milgram, concediéndole en 1964 el premio de Sociopsicología de la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia.
A pesar del gran revuelo social y el hondo pesimismo sobre la naturaleza humana que se desprendía de este estudio, Milgram publicó sus resultados y las conclusiones más significativas se describen a continuación.

2.2. Conclusiones

1) Cuando el sujeto obedece los dictados de la autoridad, su conciencia deja de funcionar.
2) Cuando el sujeto obedece órdenes, se produce una abdicación de la responsabilidad.
3) Los sujetos obedecen con mayor facilidad cuanto menos han contactado con la víctima y cuanto más lejos se hallan, físicamente, de la misma.
4) Los sujetos con personalidad autoritaria resultan más obedientes que los no autoritarios (clasificados así tras responder a un test de tendencias fascistas).
5) Cuanto más cerca (físicamente) está la autoridad, se obedece más fácilmente.
6) A mayor nivel de formación, menor intimidación produce la autoridad, por lo que se produce una disminución de la obediencia.
7) Mayor propensión a obedecer entre las personas que han pertenecido a las Fuerzas Armadas o instituciones similares, donde es importante la disciplina.
8) No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, si bien las mujeres obedientes se ponen más nerviosas que los hombres obedientes.
9) El Sujeto tiende a encontrar autojustificaciones a sus actos inexplicables.

El propio S. Milgram quedó impactado por los resultados obtenidos en sus experimentos, máxime cuando el pronóstico de que se disponía, era que no se hallaría más de un 1 o 2% de sujetos (que además debían padecer algun tipo de patología no diagnosticada) que llegaran a apretar las palancas hasta el final. Pero ¿qué es lo que hace que el sujeto siga sentado en su silla, apretando las palancas, infligiendo daño a otra persona y además hacerlo voluntariamente?Algunas de las conjeturas de Milgram iban desde la cortesía y compromiso hacia el que se sentían obligados/as para no dañar el experimento, hasta el hecho de que su mente estuviera absorta en los detalles técnicos y no prestara atención a las consecuencias de sus actos.

VARIABLES QUE DISTORSIONARON LOS RESULTADOS

Después de analizar estos resultados encontrados por Milgram, creo que es necesario introducir dos elementos nuevos que él mismo señaló como los distorsionadores de los resultados: 1) Órdenes contradictorias y 2) Ver que otros desobedecen.

1) Órdenes contradictorias. Donde sí encontró que disminuía significativamente la obediencia de los sujetos, fue cuando había más de un experimentador y daban entre sí órdenes contradictorias. La duda sembrada sobre a cuál de las dos autoridades seguir, paralizaba la acción. Es importante en la actitud obediente observar seguridad en la autoridad.
Siguen vigentes en la actualidad las herramientas verbales de los líderes que describiera Le Bon en 1895 en "la Psicología de las masas" y que eran fundamentalmente: la Afirmación, pura y simple, desprovista de todo razonamiento o prueba; y la Repetición porque lo que se repite, aunque sea mentira, finalmente se incrusta en las regiones profundas del inconsciente.

2) Otros desobedecen ó el efecto perturbador del grupo. En el experimento núm. 17, Milgram
introdujo el nuevo elemento : el grupo. El resultado fue el inverso de lo ocurrido en los otros : la mayoría desobedeció cuando observó que lo hacían sus compañeros (de 40 sujetos 36 desobedecieron ). Curiosamente, en el cuestionario que se pasó después de terminado el experimento para preguntarles por ese efecto mimético, los sujetos no dieron ninguna importancia a ese hecho, manifestando que actuaron desobedeciendo por sí mismos, sin tener nada que ver la actitud desobediente de los otros. Los factores que Milgram propuso como decisivos en la influencia del grupo fueron:

- la idea de desobedecer se ve como normal cuando los iguales desobedecen (se ve como algo normal, porque lo hacen otros). Señala Milgram en su epílogo, la gran importancia de este factor y pone un ejemplo : "la deserción de un único individuo tiene mínimas consecuencias mientras pueda ser mantenida en silencio. El gran peligro está en que un solo desertor pueda despertar las conciencias de otros ".
- se dispersa la responsabilidad entre varios.
- consuela compartir un posible castigo.

Es fundamental este hallazgo y Milgram lo desarrolló ampliamente en el capítulo dedicado a los efectos del grupo: "cuando un individuo desea hallarse EN OPOSICIÓN A LA AUTORIDAD, LO MEJOR QUE PUEDE HACER ES BUSCAR APOYO a favor de su postura EN LOS DEMÁS miembros del grupo. En la mutua ayuda que los hombres se prestan, halla el baluarte más fuerte que pueda tener contra los excesos de la autoridad".

Después de analizar los resultados y reflexionar sobre la obediencia de sometimiento, seguimos preguntándonos ¿por qué se obedece voluntariamente aun generando tensión?, ¿por qué es más fácil obedecer que desobedecer?, ¿no estará detrás la agresividad reprimida por la cultura?, ¿cómo se resuelve la tensión producida por el conflicto consecuente con esa obediencia no querida?

CAUSAS DE LA OBEDIENCIA

La base cognitiva de la obediencia está en la sumisión ideológica, es decir, interpretar la realidad desde la perspectiva de la autoridad. A esto se une el hecho de que la persona deja de sentirse responsable de sus actos cuando está obedeciendo y, como consecuencia, libre de culpa. La esencia del proceso de obediencia es que un sujeto se convierte en agente de las órdenes de otro. Y este proceso mental es el mismo para el sujeto de este experimento que para el soldado que dispara contra inocentes en una aldea.

La obediencia se ha incrustado en la conciencia por su larga trayectoria, iniciada en el seno de la familia, verdadera estructura de autoridad, y continuando en la escuela, que educa en el sometimiento. Luego, cristaliza en el mundo laboral, donde el sistema de recompensas perpetúa la estructura jerárquica. Es de una claridad absoluta que la obediencia se premia y se castiga la desobediencia.

Para Milgram, este respeto y obediencia a la autoridad tiene su origen en la necesidad del principio de jerarquía como estructura con un valor de supervivencia: es un factor estabilizador social el reconocimiento del lugar que cada cual tiene en su grupo. La aceptación de la jerarquía y la obediencia a la misma se convierte en factor clave estabilizador. Pero no le da el rango de instinto sino que se lo da a la capacidad que tenemos de obedecer, es decir, disponemos de las estructuras necesarias para desarrollar la obediencia. Así pues, la capacidad de desarrollar la obediencia es evolutiva, al igual que lo es la conciencia, que pone en marcha los ideales morales que protegen de impulsos incontrolados peligrosos para la especie.

Otra explicación diferente la da E. Fromm con el concepto de carácter social, que es la estructura caracterológica común a un grupo. Esta estructura mantiene el funcionamiento de la sociedad cuando los sujetos que la componen logran internalizar el deseo general. Es decir, llegan a conseguir desear lo que es bueno socialmente que deseen. Así, por ejemplo, el sujeto del sistema capitalista debe desear ganar mucho dinero, para lo que será necesario que asuma la creencia de lo bueno que es el trabajo, la disciplina, la puntualidad, el respeto a los superiores... y obedecer. La sociedad produce el carácter social y éste produce ideologías que lo nutren. "El miembro de un pueblo primitivo que depende del asalto y el saqueo a otras tribus, debe tener un carácter belicoso, apasionado por la guerra, la matanza y el pillaje. Los miembros de una tribu pacífica, agrícola, deben ser proclives a la cooperación."

El carácter social es reforzado por todos los medios, especialmente por la familia porque los cinco primeros años de vida son fundamentales. He aquí el resorte que dispara la obediencia.
El sujeto bien adaptado está conforme con el carácter social a nivel consciente. Sólo a nivel inconsciente está insatisfecho. Dice Thoreau en "Walden" que la mayoría de la gente lleva una vida de queda desesperación y que lo que se llama resignación no es más que desesperación confirmada.

La materialización del carácter social en el sistema capitalista es el del consumidor/a, que ha aprendido a engañarse confundiendo variedad de productos en el mercado con libertad de elegir. En esta sociedad fatua y en la carrera por la acumulación de bienes, el/la consumidor/a es igual que los/as que le rodean, es como todos/as, ahuyentando el fantasma de la diferencia discriminatoria. Así el individuo ha renunciado a la temible libertad y se protege sometiéndose a la autoridad.

LA TENSIÓN EN LA OBEDIENCIA

Mecanismos de alivio de la tensión

Siguiendo la reflexión de Milgram, el hecho de provocar daño a un ser inocente viola uno de los principios morales más arraigados y universal, con lo que aparece un conflicto y, consecuentemente, tensión. También pueden aparecer, aunque en menor grado, miedo a la represalia posterior o a la venganza de la víctima.
La tensión producida por el conflicto puede ser amortiguada por los siguientes mecanismos de defensa:

Evasión: el sujeto retira la atención de la víctima y se concentra en la tarea. La víctima queda anulada psicológicamente y el sujeto se transforma en una especie de burócrata ocupado en su parte de tarea, olvidándose del daño que pueda provocar. En la entrevista tras el experimento de Milgram, muchos sujetos relataron que los detalles técnicos de la tarea les absorbía y llegaron a olvidar a la víctima.

Negación: de la realidad. Rechazo de la evidencia transformándola en algo diferente. Algunos sujetos relataron tras el experimento, que estaban convencidos de que las descargas no provocaban dolor.

Subterfugios. búsqueda de trucos que disminuyan la crueldad del experimento pero sin llegar a una ruptura con la autoridad. Algunos sujetos intentaban apuntar la respuesta correcta a la víctima para no tener que administrarle la descarga.

Conversión física: consiste en transformar la tensión psicológica en síntomas físicos, como sudor, temblores, risas nerviosas, etc.
Pero la única acción que puede disolver realmente el conflicto será la desobediencia.

Resolución de la tensión: la desobediencia

Ésta es la acción más difícil. Algunos sujetos eran capaces de manifestar su disconformidad con el experimento pero, aún así, seguían obedeciendo. Y ¿cómo es que, a pesar de ser la única acción que puede resolver la tensión que produce la obediencia es tan difícil desobedecer? Algunas razones son:

- Desobedecer es un proceso complejo: el proceso mental que entraña la desobediencia es mucho más complejo que el de la obediencia. Supone una secuencia que contempla los siguientes pasos: duda interna, manifestación externa de la duda buscando complicidad en la autoridad, miedo al castigo, disensión, amenaza de desobediencia y desobediencia.
- Desobedecer genera sentimientos de culpa: refirió Milgram que los sujetos desobedientes se mostraron muy molestos, incluso con sentimientos de culpa, por haber quebrantado el orden y no hacer lo que se esperaba de ellos. Es decir, el acto de desobedecer supone un proceso más complejo y que, además, requiere una serie de recursos internos (habilidades psicológicas) del sujeto. Desobedecer es como "nadar contra corriente". No obstante, volviendo a la clasificación del principio, si se desobedece una orden, se está obedeciendo a un principio interno superior. Es la dialéctica propia de la obediencia / desobediencia (sometimiento / autoafirmación).
- Desobedecer transgrede reglas de carácter social: porque es una acción que viola las enseñanzas de sometimiento tan arraigadas en el Carácter Social. Para E. Fromm aquí está la verdadera razón de la obediencia ciega. Pero es la sociedad la que moldea el carácter social, no el individuo. Es por eso que éste está alienado. Se cree feliz porque comulga con la ideología nacida del carácter social de la época.

Frente a esa mayoría silenciosa, que ignora la injusticia, existe la posibilidad de la acción individual de no colaboración. Ésta es la base del pensamiento de la No Violencia y una de sus manifestaciones es la desobediencia civil.

OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD

1. ¿Qué es la obediencia? En sentido preciso, obedecer es aceptar y cumplir la voluntad de una
autoridad. La obediencia es el hecho o el hábito de comportarse así. En un sentido más amplio puede llamarse obediencia al acto de cumplir los deseos de otro, aunque no sea una autoridad. En cualquier caso, la obediencia va ligada al hecho de vivir en sociedad.
2. ¿Sólo obedece quien vive en sociedad? Un hombre aislado sólo debe obedecer a Dios y a las leyes que el Señor ha dispuesto en la naturaleza humana. En cambio, quien vive en una sociedad debe ejercitar esa virtud también en la relación con los demás.
3. ¿Es mejor para el hombre la soledad o la sociedad? "No conviene que el hombre esté sólo" La autosuficiencia, tan ligada al orgullo, nos sienta mal. El hombre es un ser social que mejora más fácil y rápidamente con la colaboración de otros hombres (internet mismo es un ejemplo).
4. Tipos de obediencia. Distingamos tres:

Obediencia a la autoridad. Es la obediencia en su sentido más preciso, y es necesaria para la buena marcha de cualquier sociedad. Por ejemplo, es imposible que un equipo gane si nadie obedece al entrenador y todos juegan de delanteros.

Obediencia a los demás. Hacer la voluntad de otro es imprescindible para relacionarse. Quien nunca cede en sus gustos es un tirano que no sabe convivir.

Obediencia de la autoridad. Los súbditos han de obedecer a los gobernantes y no al revés, pero quienes dirigen tampoco pueden seguir sus gustos, sino que han de procurar el bien común, cumpliendo las leyes de Dios y de la sociedad. Sólo será buen gobernante quien sabe obedecer, dominando sus caprichos.

Colaboradores: Alejandro Sanhueza, Angel Lagos, Juan Ramírez, Rodrigo Quezada, César Terán

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